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Introducción
La ciencia y la tecnología siempre han evolucionado en forma conjunta ya que de la aplicación práctica de estos conocimientos científicos surge la tecnología.
Resulta imposible enumerar todas las alternativas y variaciones de las diversas expresiones artísticas relacionadas con la ciencia y la tecnología. Incluso, una clasificación taxativa daría como resultado un cuerpo de información imperfecto que entorpecería la inherente libertad en la que éstas prácticas se desarrollan.
A lo largo de la historia siempre ha existido una nueva tecnología útil para el arte, ya sea un nuevo soporte, o una nueva interfase, tanto para el creador como para el espectador. Incluso, algunas de las categorías artísticas más difundidas actualmente, como el el video-arte, han surgido como consecuencia de la aparición de una nueva tecnología. El desarrollo de la informática fue, y continúa siendo, el disparador de grandes cambios multiplicando las modalidades en los formatos artísticos de los últimos años. La informática ha brindado un sinnúmero de nuevas herramientas y posibilidades a los artistas visuales y sonoros enriqueciendo sus capacidades de creatividad y expresión. Actualmente estamos frente a los albores de una nueva revolución en el área de las ciencias: la genética. Esta, sin olvidar su inherente dimensión ética, ofrece al artista la posibilidad de esculpir la propia naturaleza orgánica, creando obras “vivientes”, modeladas según el propio deseo del autor. (Bioarte)
Lo expresado anteriormente usa la tecnología como medio, como herramienta. Sin embargo, en algunas ocasiones es la propia tecnología la que se convierte en objeto artístico ya que la aparición de un nuevo medio suele ser tan relevante que el sólo hecho de mostrarlo implica el impacto de lo inédito, creyendo que así funciona como obra. Este fenómeno debe hacernos reflexionar sobre el hecho artístico en sí, ya que esta etapa de “descubrimiento” de un nuevo medio expresivo debe conllevar una carga de estética y poética propia para que exista una genuina “obra de arte”.
En muchas oportunidades, la práctica artística requiere del desarrollo e investigación científica para poder plasmar cierto tipo de obras que, sin este recurso, permanecerían sólo en la imaginación y fantasía de los creadores. Esos desarrollos pueden o no tener aplicaciones prácticas concretas y convertirse en una tecnología pasible de ser utilizada en forma más amplia. La ciencia en estos casos se ve beneficiada por la creatividad del arte que le abre nuevos caminos tal vez menos evidentes pero proyectando la imaginación un paso más adelante.
Acción
Para poner en práctica lo anteriormente mencionado se abre este espacio experimental en el cual artistas y creativos podrán manifestarse utilizando y creando soportes innovadores como medios de expresión.
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